Martisorul
Mărțișorul (diminutivo
de Martie, rumano para marzo)
es una fiesta tradicional de Rumanía, Bulgaria y Moldavia, celebrando la llegada de la primavera, la frescura, la alegría, y la victoria del bien sobre el mal (en algunas interpretaciones solamente su coexistencia).
En esta ocasión las mujeres reciben pequeños regalos, objetos decorativos (los
"mărţişoare") atados con un hilo blanco y rojo, como símbolos que traen fortuna y bienestar, y que llevan hasta dos
semanas. El rojo es considerado color de la primavera, y el blanco del invierno. Se le asocian habitualmenteflores de la primavera temprana, la más representativa siendo el galanto o la "campanilla de
invierno" (Galanthus nivalis), que puede crecer aun cuando queda algo de
nieve en el suelo.
La
fiesta tradicional tiene una vejez milenaria, las primeras pruebas arqueológicas
datando del período de los getas. Los orígenes de la costumbre se pueden encontrar también
en las fiestas romanas en honor al dios Marte, dios de la fertilidad y la
vegetación, o en las fiestas en honor a su equivalente tracio Marsyas Silen. Las mujeres dacias se adornaban con monedas o piedrecitas preciosas asociadas
con hilos de lana rojos y blancos, para tener buena suerte y un año
productivo. Cabe mencionar que la tradición de ofrecer una moneda atada con hilo
blanco y rojo era originariamente destinada tanto a hombres como a mujeres. Se
consideraba que la persona que la llevaba ganaba poder y salud para el año que
venía. En ocasiones las mujeres ofrecen mărţişoare a los hombres todavía hoy. En algunas partes de
Rumania, como Moldavia o Bucovina, el símbolo de la primavera era una medalla de oro o de plata, que se llevaba alrededor del cuello.
Después de llevar la moneda por doce días, la persona compraba queso dulce con la moneda, para que su cara se quedara hermosa y
limpia el año entero.
De Nicoleta Cristina Maier
